Es la conexión más rápida hasta el momento, cuenta con un tiempo de respuesta de cinco milisegundos y su velocidad es de 10 Gbps. 

Aunque no está del todo desarrollada, la sucesora de la conexión 4G ya está en vías de implementación en Chile. Y por el contrario de lo que se pueda creer, 5G no es solo una actualización de su antecesora. La quinta generación de conexiones inalámbricas cuenta con una velocidad de descarga de 10Gbps y una latencia (es decir, su velocidad de respuesta y transmisión) de 5 milisegundos, entregando así una experiencia completamente nueva, contrapuesta con los 30 milisegundos de latencia propios de la cuarta generación.

La principal particularidad que tiene la conectividad 5G es que permitirá la implementación del “IoT o Internet-of-Things (internet de las cosas)”. Pero ¿qué quiere decir esto?

El internet de las cosas es, como su nombre lo dice, la posibilidad de conectar diferentes objetos y enlazarlos a la red. En sencillas palabras, es la posibilidad de, además, acceder a ellos desde cualquier parte. Aquí radica el verdadero avance, porque si bien el IoT existe hace algún tiempo en Chile, los recursos tecnológicos actuales no permiten una gran cantidad de dispositivos conectados a una sola celda.

Este es el principal salto tecnológico que existe entre la cuarta y quinta generación de conexiones; es decir la posibilidad de conectar un mayor número de dispositivos simultáneamente, además de una considerable mejora en el dinamismo de dichas conexiones. Esto último beneficia directamente a elementos que necesiten saltar de antenas, como por ejemplo un automóvil conectado a internet.

La conectividad 5G que empezará sus pruebas en Chile este año 2018, lo cual implica un importante cambio en el paradigma que a conexiones inalámbricas respecta.

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